VOCES DE ALIENTO
Cuando estamos desanimados(as) y un(a) amigo(a) se nos acerca con una palmada, un abrazo o cualquier otra muestra de simpatía y nos dice: "¿Qué tienes? ¿Te puedo ayudar en algo?", sentimos volver nuestro espíritu al cuerpo porque hay quien nos acompañe en esos momentos. ¡Es una voz de aliento que recibimos cuando más la necesitamos!
Pero cuántas otras veces las pasamos a solas, sin ninguna voz que nos acompañe ni alguien que se interese por nosotros. ¡Qué triste! ¿Verdad?
Asi pasamos la vida. Con acompañamiento. A solas. Con ánimo. Entre desalientos. En fin, tenemos subidas y bajadas emocionales. Y así vamos pasando día a día.
¡Cuánto nos agradaría tener siempre cerca a nosotros voces de aliento!
Me viene a la mente las hermosas palabras de Jesús dirigidas como voces de aliento a sus discípulos cuando les prevenía de futuros momentos en que les hicieran algo malo y les recomendaba que llamaran a alguien o a la iglesia. Estas son sus palabras:
"Les aseguro que si dos de ustedes se ponen de acuerdo aquí en la tierra para pedirle algo a Dios que está en el cielo, él se lo dará. Porque allí donde dos o tres de ustedes se reúnan en mi nombre, allí estaré yo." (San Mateo 18:19-20)
No sólo resalta la importancia de estar juntos acompañados en un problema, sino ... que Él mismo (espiritualmente) estaría allí con ellos. ¡Fabuloso!
¡Qué gran voz de aliento que eleva el espíritu y fortalece el alma!
¡Que hermosa voz de aliento que nos ayuda a seguir aun cuando se presenten dificultades!
¡Qué precisa voz de aliento que llega para no sumirnos en la decepción o en el abandono!
¡Qué grande es el Señor Jesús!
Te comparto que lo experimento. Mis momentos difíciles han sido superados sólo porque me he allegado a alguien o a la iglesia y hemos sentido la presencia del Señor acompañándonos para avanzar y no detenernos.
¡Así es Dios! "Estoy con ustedes todos los días hasta el fin del mundo" (San Mateo 28:20)
Voces de aliento que fortalecen nuestra vida.
Sigamos cada día con la compañía del Señor Jesucristo a nuestro lado.
Pero cuántas otras veces las pasamos a solas, sin ninguna voz que nos acompañe ni alguien que se interese por nosotros. ¡Qué triste! ¿Verdad?
Asi pasamos la vida. Con acompañamiento. A solas. Con ánimo. Entre desalientos. En fin, tenemos subidas y bajadas emocionales. Y así vamos pasando día a día.
¡Cuánto nos agradaría tener siempre cerca a nosotros voces de aliento!
Me viene a la mente las hermosas palabras de Jesús dirigidas como voces de aliento a sus discípulos cuando les prevenía de futuros momentos en que les hicieran algo malo y les recomendaba que llamaran a alguien o a la iglesia. Estas son sus palabras:
"Les aseguro que si dos de ustedes se ponen de acuerdo aquí en la tierra para pedirle algo a Dios que está en el cielo, él se lo dará. Porque allí donde dos o tres de ustedes se reúnan en mi nombre, allí estaré yo." (San Mateo 18:19-20)
No sólo resalta la importancia de estar juntos acompañados en un problema, sino ... que Él mismo (espiritualmente) estaría allí con ellos. ¡Fabuloso!
¡Qué gran voz de aliento que eleva el espíritu y fortalece el alma!
¡Que hermosa voz de aliento que nos ayuda a seguir aun cuando se presenten dificultades!
¡Qué precisa voz de aliento que llega para no sumirnos en la decepción o en el abandono!
¡Qué grande es el Señor Jesús!
Te comparto que lo experimento. Mis momentos difíciles han sido superados sólo porque me he allegado a alguien o a la iglesia y hemos sentido la presencia del Señor acompañándonos para avanzar y no detenernos.
¡Así es Dios! "Estoy con ustedes todos los días hasta el fin del mundo" (San Mateo 28:20)
Voces de aliento que fortalecen nuestra vida.
Sigamos cada día con la compañía del Señor Jesucristo a nuestro lado.
